
En un abrir y cerrar de ojos, nos encontramos en el cuarto mes del año, abril. Entiendo que quizás comenzamos enero con mucho ímpetu, deseando alcanzar algunas metas y enfrentar algunos desafíos, pero en el transcurso, sucedieron eventos que nos desviaron de dichos objetivos. Esta situación es común, sin embargo, es importante intentar recuperar el ritmo y dar seguimiento a esas metas que queremos alcanzar sin falta para el cierre de este año. La pregunta que surge de inmediato es ¿cómo organizarse para retomar los objetivos descuidados? Permíteme ofrecerte tres sugerencias antes de empezar a reorganizar tus metas.
- Dedica un tiempo del fin de semana, cuando estés tranquila, para revisar tus anotaciones de principio de año. Metas, objetivos, responsabilidades, etc; ponlas todas en la mesa para poder evaluarlas con detenimiento.
- Enumera y prioriza cada una de tus metas. Elige una para darle seguimiento este mes.
- Haz un listado de pequeños cambios y rutinas diarias que te ayudarán a lograrla. Organízate y ponte en marcha.
A veces, lo más difícil es sentarse a planificar y luego actuar en función de lo planificado. No permitas que tu motivación decaiga. Si estás segura de lo que deseas lograr este mes y durante todo el año, hazte un favor y trabaja arduamente para alcanzarlo. No permitas que el desánimo te juegue una mala pasada trayendo a tu mente todo el tiempo perdido. ¡Tú eres más fuerte que eso!
No me considero una persona ágil o que utiliza el multitasking a su favor; muy por el contrario, necesito tiempo para dedicarme a cada meta, objetivo por objetivo, plan por plan. Como dice el dicho: “el que mucho abarca, poco aprieta”. No deseo llenar mi día con numerosas actividades que no me dejen tiempo para lo prioritario para mí: nuestra familia. Por eso, en aras de cuidar mi salud mental y la de los miembros de nuestra familia, tomo decisiones concretas respecto al uso del tiempo y las metas a las cuales dedicarme por completo.
Si hablo de estos temas, es porque a menudo me ha sucedido dejar abandonadas mis metas debido a la aparición de algo urgente (o incluso irrelevante) en mi día a día. Sin embargo, este año no ha sido el caso. Aunque he anotado un listado considerable de actividades que quisiera realizar, hay una meta que me ha llevado más tiempo de lo estimado: ¡terminar mi segundo libro! (Por cierto, pronto habrá más novedades al respecto).
Entiendo que a veces lo más complicado es aprender a gestionar nuestra energía diaria para evitar caer en el estrés innecesario de sobrecargar la agenda. Si necesitas ayuda con estos temas… ¡Déjame ser tu compañera de ruta en este viaje! Conozco el camino y estoy segura de que puedo ayudarte. Conoce más sobre las mentorías disponibles para ti haciendo clic en el siguiente botón:
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¡Dios te bendiga mucho!
