
Hace unos meses atrás nos reunimos con dos madres. La idea principal era conocernos más, tomar un rico café y tener charlas profundas que nos invitaran a conectarnos más con Dios. ¡Resultó ser un éxito! Cada una se fue con un desafío propio para cumplir en su vida y quedamos que dentro de algunos meses podremos reunirnos nuevamente para contarnos los avances.
Los temas de los que charlamos fueron diversos. Claro está que al ser madres, nuestros hijos ocuparon el 70 % de la comunicación global (pero es lógico ¿no? ¡Ellos abarcan mucho en nuestras mentes y corazones!). La idea principal la tomé de la primer entrada de este blog, que se llama: Ordenar el año desde adentro: cómo empezar con claridad y sin exigencias
Las invité a reflexionar sobre cinco preguntas que yo misma respondo año a año y continuamos profundizando en algunas áreas. (Si quieres leer de qué se trata el artículo en cuestión, aquí te lo comparto)
Un tema que siempre suele generar preguntas en estos espacios es acerca de las rutinas. Cada familia tiene las suyas propias. Por lo tanto, es fundamental identificarlas, nombrarlas y sostenerlas, si ellas son funcionales a la familia.
Las rutinas diarias son aliadas, cuando necesitamos orden y calma. El solo hecho de pensar “cuál” tarea es la que debería seguir, agota nuestros esfuerzos de cambio y la energía disponible. La planificación, por su parte, es la compañera ideal de las rutinas, porque con ella podemos anticiparnos a lo que vendrá y tomar las decisiones correctas que nos acercarán al objetivo deseado.
Las rutinas deberían ser simples, para nada complejas. De tal forma se podrán llevar a cabo sin tantos rodeos. Una rutina que agobia, es un estrés innecesario que carga nuestra jornada de ansiedad. En cambio, las rutinas pensadas para aliviar el día son aquellas a las que más deberíamos aferrarnos para equilibrar nuestras vidas.
En mi libro “Bitácora del orden” hay un capítulo completo dedicado a ellas, porque sé la importancia que tienen en el desarrollo del día a día. Te invito entonces a leer el libro y poder sacar tus propias conclusiones respecto a este tema tan trascendental en la vida diaria. Puedes encontrarlo en formato papel (disponible en Argentina) o en e-book (a través de Amazon).
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